Aldia

 ¡Aleluya! ¡Cristo ha resucitado!

"Una vez se acordó de un sabio teólogo que había ido, cuando él estaba todavía de novicio, a celebrar la Pascua en el convento.

El Sábado Santo por la mañana había subido al púlpito con una pila gruesa de librotes.

Durante dos largas horas, había predicado a los ingenuos monjes, empleando palabras sabias, para explicarles el misterio de la Resurrección.

Hasta entonces los monjes consideraban la resurrección de Cristo como cosa simplísima, naturalísima; jamás se habían preguntado acerca del cómo ni del por qué…

 

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

La Palabra de la cruz, la proclamación de la Pasión, es ya una larga homilía. La Pasión ya tuvo su escenario natural, las calles de Jerusalén y sus espectadores, los amigos miedosos y los enemigos rabiosos de Jesús.

Hoy nuestra iglesia es el escenario y nosotros tenemos que ser algo más que espectadores.

Vamos a extender la alfombra roja para aclamar a Jesús.

 

La Religión del corazón

Un hombre arriesgó su vida lanzándose a las aguas turbulentas de un río para salvar a un muchacho que era arrastrado por la furiosa corriente. Cuando el muchacho se recuperó de su trágica experiencia le dijo al hombre: “Gracias por salvarme la vida”. El hombre le miró a los ojos y le dijo: “Estás bien, muchacho, pero procura que haya merecido la pena salvar tu vida”.

 4º domingo de Cuaresma

En  Ystad, Suecia, hay una iglesia que no tiene nada de particular, en su sencillez nada llama la atención, pero cuando uno se adentra en su interior, en frente del púlpito cuelga una cruz con un Cristo de tamaño natural, con pelo natural coronado con una corona de espinas. Pero este crucifijo tiene un secreto y una enseñanza poderosa.

¿Cuál es la historia de este crucifijo?

Cuenta la historia que a principios del siglo XVIII el rey de Suecia visitó la iglesia como un feligrés más un domingo, sin anunciar su visita.

Cuando el pastor vio al rey sentado entre los feligreses se alegró tanto que ignoró el sermón que tenía preparado para ese domingo y dedicó su mejor oratoria a elogiar las virtudes del rey.

 Domingo tercero de Cuaresma

Una señora fue al médico y le presentó la lista de todas sus enfermedades. Después de examinarla el médico concluyó que era su actitud negativa ante la vida, la ira, el coraje, el resentimiento… lo que hacía que estuviera enferma.

El médico le mostró una estantería llena de frascos y le dijo: "¿Ve esos frascos? Todos tienen distinta forma pero todos están vacíos." Yo puedo tomar un frasco y llenarlo con veneno o una medicina. La decisión es mía.

   
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