Aldia

 La influencia del voto católico el 26J

Publicado el 17.06.2016

EDITORIAL VIDA NUEVA | No resulta aventurado afirmar que el resultado de las elecciones generales del 26 de junio está en manos de los cristianos, aunque solo sea porque el barómetro del CIS de mayo recoge que el 72,1% de los españoles se consideran católicos. Vida Nuevaha querido conocer su comportamiento electoral a través de la primera encuesta de estas características.

Los resultados reflejan esa fragmentación de la sociedad española manifestada el 20 de diciembre. En el caso de los electores católicos se ve una tendencia de un apoyo más significativo al PP y un menor respaldo a Unidos Podemos, mientras que hay una respuesta similar al resto de la ciudadanía sobre PSOE y Ciudadanos. Así, si el futuro Gobierno estuviera únicamente en manos de los católicos, la suma del PP y Ciudadanos permitiría esa mayoría absoluta que parece inviable.

Cuatro de cada diez católicos considera que la moral condiciona su voto. Más discreta –28%–parece la influencia de las orientaciones de los obispos, justo cuando la Conferencia Episcopal ha decidido romper con los pronunciamientos de etapas anteriores, apelando únicamente al diálogo y remitiéndose al documento Iglesia, servidora de los pobres.

De la misma manera, no son las cuestiones doctrinales las que más preocupan a los cristianos ante las urnas. Aunque les inquieta el derecho a la vida o la defensa de la libertad religiosa, por encima sitúan, como el resto de la población, las medidas para el crecimiento económico.

Existe un electorado católico maduro,
que no se encasilla y se siente
libre para decidir a quién vota
con una perspectiva integral.
No hay un partido confesional ni voto cautivo.

Con todos estos datos sobre la mesa, frente a quienes valoraron tras el 20-D que esta variedad de voto reflejaba una sociedad enferma, los datos de la encuesta revelan la existencia de un electorado católico maduro, que no se encasilla y se siente libre para decidir a quién vota con una perspectiva integral. No hay un partido confesional ni voto cautivo, como las propias formaciones reconocen a Vida Nueva.

La cuestión radica en si los partidos políticos han caído en la cuenta del peso del votante cristiano cuando le encasillan en un perfil estereotipado, cuando amenazan con el fin de los Acuerdos Iglesia-Estado, cuando ningunean a la escuela concertada, cuando ignoran a los pobres o cuando utilizan a los inmigrantes y los refugiados como arma electoral.

Vista la influencia del voto católico, aquellos que sean titulares de un escaño a partir del 26 de junio han de caer en la cuenta de que ni ellos ni sus partidos son propietarios de su sillón en el Congreso. Y es que, para seis de cada diez encuestados, los partidos son capaces de representar los valores del Evangelio.

Desde ahí, el escaño se convierte en un aval prestado por una ciudadanía soberana, en su mayoría cristiana, que les han encomendado la tarea de hacer realidad esos principios evangélicos.

En el nº 2.993 de Vida Nueva. Del 18 al 24 de junio de 2016

 FESTIVIDAD DEL CORPUS CHRISTI,

DÍA DE LA CARIDAD

(29 de Mayo de 2016)

MENSAJE DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL SOCIAL

 La Eucaristía nos configura
con Jesús compasivo y misericordioso

 Al celebrar la fiesta del Corpus Christi en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, la contemplación y adoración del Señor en el sacramento de la Eucaristía nos ayuda a crecer y avanzar en el camino de la compasión. Este camino, recorrido por Jesús hasta el extremo, se hace presencia y memoria permanente para nosotros en este sacramento.

Contemplad el Rostro de la misericordia

Campaña Pro Orantibus 2016

 

OBJETIVOS DE LA JORNADA PRO ORANTIBUS

1. Orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, como expresión de reconocimiento, estima y gratitud por lo que representan, y el rico patrimonio espiritual de sus Institutos en la Iglesia.

2. Dar a conocer la vocación específicamente contemplativa, tan actual y tan necesaria en la Iglesia y para el mundo.

3. Promover iniciativas pastorales dirigidas a incentivar la vida de oración y la dimensión contemplativa en las Iglesias particulares, dando ocasión a los fieles, donde sea posible, para que participen en las celebraciones litúrgicas de algún monasterio, salvaguardando en todo caso, las debidas exigencias y las leyes de la clausura.

 

PRESENTACIÓN

El domingo, 22 de mayo, celebramos la «Solemnidad de la santísima e indivisa Trinidad, en la que confesamos y veneramos al único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de personas en la unidad de Dios» (elog. del Martirologio Romano). En esa solemnidad celebramos también la Jornada Pro orantibus. Es un día para que valoremos y agradezcamos la vida de los monjes y monjas, que se consagran enteramente a Dios por la oración, el trabajo, la penitencia y el silencio. Toda la Iglesia debe orar al Señor por esta vocación tan especial y necesaria, despertando el interés vocacional por la vida consagrada contemplativa. La exhortación apostólica de san Juan Pablo II, Vita consecrata, en el número 8, describe así la naturaleza y finalidad de la vida consagrada contemplativa: «Los Institutos orientados completamente a la contemplación, formados por mujeres o por hombres, son para la Iglesia un motivo de gloria y una fuente de gracias celestiales. Con su vida y misión, sus miembros imitan a Cristo orando en el monte, testimonian el señorío de Dios sobre la historia y anticipan la gloria futura. En la soledad y el silencio, mediante la escucha de la Palabra de Dios, el ejercicio del culto divino, la ascesis personal, la oración, la mortificación y la comunión en el amor fraterno, orientan toda su vida y actividad a la contemplación de Dios. Ofrecen así a la comunidad eclesial un singular testimonio del amor de la Iglesia por su Señor y contribuyen, con una misteriosa fecundidad apostólica, al crecimiento del Pueblo de Dios» (VC, n. 8). El lema de este año es: «Contemplad el Rostro de la misericordia». Está en sintonía con el Año Santo de la Misericordia, convocado por el papa Francisco para toda la Iglesia. La misericordia es un tema central para comprender a Dios y, en consecuencia, para comprender al hombre. Así nos lo han recordado en los últimos años: san Juan Pablo II, con su encíclica Dives in misericordia; Benedicto XVI, con su encíclica Deus caritas est; y el propio papa Francisco con este Año Jubilar, a través de la bula de convocación Misericordiae Vultus. «Jesucristo es el Rostro de la misericordia del Padre» (MV, n. 1). «Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad» (MV, n. 2). La misericordia cualifica la sacramentalidad de la Iglesia. Dentro de la Iglesia, la vida consagrada y, de modo especial, la vida consagrada contemplativa, está llamada a ser transparencia viva del Rostro misericordioso de Cristo (mensaje del cartel de la Jornada). Quien ha experimentado en su vida, como la persona contemplativa, la misericordia de Dios, la irradia a los demás y es misericordiosa y compasiva con los hermanos. Es el gran mandato y herencia de Jesús: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). Antes hemos de rescatar la misericordia de una concepción excesivamente sentimental, para convertirla en el gran principio de acción de la Iglesia que la impulsa a comprometerse con los más pobres. Mientras los poderosos tienen en cuenta todo menos el sufrimiento del pueblo, la Iglesia, y dentro de ella la vida consagrada contemplativa, está urgida a recuperar y patentizar su clamor: «La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas» (EG, n. 188). «Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva» (EG, n. 24). El papa habla de comunidades samaritanas, verdaderos hospitales de campaña, capaces de salir a las periferias del dolor para sanar las heridas, curar, dar calor. Cierto que los miembros de vida consagrada y las personas contemplativas, como el resto del Pueblo de Dios, llevamos este tesoro de la misericordia de Dios en vasijas de barro (cf. 2 Cor 4, 7). Por eso necesitamos recibir constantemente la misericordia de Dios para poder ofrecerla y repartirla con la misma magnanimidad como se nos ofrece a diario. Ojalá que las personas consagradas sean testigos de misericordia y profecía del amor de Dios, que se revela en el rostro del Señor, el primer consagrado al padre, y con el que los contemplativos se identifican en su forma de vida y en sus gestos inconfundibles de misericordia. En la Jornada Pro orantibus damos gracias Dios por el don de la vida consagrada contemplativa, que tanto embellece el Rostro de Cristo misericordioso, que resplandece en su Iglesia.

✠ Vicente Jiménez Zamora Arzobispo de Zaragoza.

Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada

Mensaje de los obispos

de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS) con motivo del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar
Solemnidad de Pentecostés, 15 de mayo de 2016
La solemnidad de Pentecostés irrumpe, en esta ocasión, dentro de la celebración del Jubileo Extraordinario de la Misericordia y debe iluminar la celebración del Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo… recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 21.22), escuchamos decir a Jesús en los relatos de la Resurrección. La efusión se repite el día de Pentecostés reforzada con extraordinarias manifestacio­nes exteriores. La fuerza del Espíritu inunda a aquellos hombres irrumpiendo en las mentes y en los corazones de los Apóstoles y les capacita, como Iglesia naciente, para la misión. Desde entonces la Iglesia ha llevado adelante, a través de todos sus miembros, está tarea que Dios le ha encomendado en la historia.

 CONTRA LA DESMEMORIA DEL CONSISTORIO DE OVIEDO

                Una ciudad, un país, una civilización están constituidas, entre otras cosas, por un conjunto de símbolos que nos recuerdan dónde están sus fuentes originantes. Impiden que perdamos la memoria y seamos unos desmemoriados. Los ciudadanos con memoria son libres, no son manipulables por los poderes económicos y políticos que desearían dejarnos a su merced.

                Leo en LA NUEVA ESPAÑA (26-4-2016) la intención del Ayuntamiento de Oviedo de crear una oficina de laicidad, que entre sus objetivos tendrá la de retirar símbolos religiosos de la ciudad. El Consistorio con la excusa de una mal entendida laicidad pretende hacer de los ovetenses unos desmemoriados.

   
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