Aldia

El hagan lío del Papa

Francisco atrapó los corazones de los jóvenes en la Vigilia de Cracovia animando a todos a “dejar huella”

En una vibrante intervención en la Vigilia con cientos de miles de jóvenes que ha mantenido en el “Campus Misericordiae”, el Papa animó a los jóvenes a no ser cómodos y a “dejar huella”

Al comenzar, la Vigilia, el Papa cruzó la llamada Puerta de la Misericordia acompañado por seis jóvenes de los cinco continentes. A continuación, se desarrollaron cinco vistosas representaciones con el tema “El camino a Jesús” (una de ellas, incluía una situación de jóvenes dominados por la adicción a las tecnologías y otra, el perdón de Juan Pablo II a quien le intentó asesinar, Alí Agca).

La intervención del Papa comenzó con palabras fuertes: “Ya nunca puede haber hermanos 'rodeados de muerte y homicidios' sintiendo que nadie los va a ayudar”, animó a los jóvenes a rezar “por el sufrimiento de tantas víctimas fruto de la guerra”, y en concreto, “por tantas familias de la amada Siria y de otras partes del mundo, para que de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado”.

 

Súplica para tiempos difíciles

 

Tengo mil dificultades: ayúdame.

De los enemigos del alma: sálvame.

En mis desaciertos: ilumíname.

En mis dudas y penas: confórtame.

En mis enfermedades: fortaléceme.

Cuando me desprecien: anímame.

En las tentaciones: defiéndeme.

En horas difíciles: consuélame.

Con tu corazón maternal: ámame.

Con tu inmenso poder: protégeme.

Y en tus brazos al expirar: recíbeme.

Virgen del Carmen, ruega por nosotros.

Amén.

 

 

La campaña concluye, la caridad política continúa
Nuestra condición de ciudadanos, protagonistas de la vida política, no se reduce a la elección, cada cierto tiempo, de nuestros representantes
Un objetivo de la regeneración democrática es propiciar el paso del ciudadano “espectador-consumidor” al de ciudadano “actor-corresponsable”. La política es obra de todos. Resulta vano esperar de la clase política, como de los empresarios, de la policía, de los magistrados, etc., un civismo que no sea el vivido por el conjunto de la población.

 La campaña concluye, la caridad política continúa
Nuestra condición de ciudadanos, protagonistas de la vida política, no se reduce a la elección, cada cierto tiempo, de nuestros representantes
Un objetivo de la regeneración democrática es propiciar el paso del ciudadano “espectador-consumidor” al de ciudadano “actor-corresponsable”. La política es obra de todos. Resulta vano esperar de la clase política, como de los empresarios, de la policía, de los magistrados, etc., un civismo que no sea el vivido por el conjunto de la población.
La democracia necesita virtud, tanto en los dirigentes como en los propios ciudadanos. Precisa una ética que descanse en el respeto a los derechos del hombre reconocidos en la Declaración de la ONU de 1948 y en nuestra Constitución, cuya reforma no debería plantearse con frivolidad. Resulta igualmente importante comprender que la afirmación de derechos es fuente de deberes. Una sociedad que lo espera todo de las administraciones públicas, puede desembocar en la irresponsabilidad, así como en la degradación de la democracia.
No existe una verdadera democracia sin comportamientos democráticos: aprender a conocer y a reconocer al otro; fomentar el diálogo en vez de la pelea; hacer prevalecer la razón sobre la pasión; desterrar el uso de la violencia y la mentira. ¿Dónde se aprenden estos comportamientos? ¿En dónde se forman ciudadanos virtuosos? La democracia se aprende mediante su práctica en el ámbito social e institucional del que participamos, pero necesita la acogida de sus valores fundantes y el cultivo de virtudes cívicas en la familia, la escuela y la vida asociada. Es la tarea a impulsar a partir del lunes.
D. Luis Argüello. Obispo Auxiliar de Valladolid


 

 

Genocidios en Nankín y Armenia… ¿Por qué mirar para otro lado?
¿Podemos mirar hacia otro lado mientras suceden los hechos de genocidio, o mientras todavía no se reconoce el sufrimiento de las víctimas? ¿No es reconocerlos y pedir perdón, cada uno por nuestra responsabilidad directa o indirecta, la mejor receta o vacuna para las generaciones posteriores?


Armenia
Recientemente Alemania ha reconocido el genocidio armenio (1915-1923), no sin pocas protestas de Turquía, potencia siempre presente en las relaciones euro-asiáticas, más si cabe con su intención de entrar en la UE y los deplorables acuerdos sobre la “contención de refugiados” a cambio de otras concesiones.
Durante la primera Guerra Mundial un millón y medio de armenios fueron exterminados y otros seiscientos mil fueron deportados por el Imperio Otomano, que los acusó de colaborar con el enemigo ruso. Turquía, en cambio, lo considera una guerra civil en la que murieron medio millón de armenios y una cantidad similar de turcos.