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 María Magdalena, la fiesta de la mujer apóstol

EDITORIAL VIDA NUEVA | Por decisión expresa de Francisco, la conmemoración del 22 de julio de santa María Magdalena, será elevada a Fiesta en el Calendario Romano. Este cambio litúrgico es más que un gesto hacia la primer testigo de la Resurrección de Jesús.

Pasar de “memoria obligatoria” a “fiesta” implica dar un salto desde el grupo de santos reconocidos en el que hasta ahora se encontraba a subrayarla como una figura de indiscutible relevancia en la historia del cristianismo. De esta manera, María de Magdala será tratada como el resto de los apóstoles, o mejor aún, como apóstol de los apóstoles.

Fue la primera discípula enviada por el Resucitado. No resulta anecdótico que fuera mujer. Como tal, respondió con creces y desde la fidelidad venciendo el temor que asolaba al resto. Por eso, poner en valor en la liturgia a María Magdalena como testigo de Cristo supone un respaldo a todas las mujeres de la Iglesia que, como ella, han respondido y responden con prontitud a la llamada del Resucitado sin importarles sufrir persecución, padecer los privilegios masculinos y sin buscar peanas a las que subirse. Porque, como ella, saben que la misión comienza a los pies de la cruz y ante el sepulcro vacío.

En el nº 2.993 de Vida Nueva. Del 18 al 24 de junio de 2016