CONTRA LA DESMEMORIA DEL CONSISTORIO DE OVIEDO

                Una ciudad, un país, una civilización están constituidas, entre otras cosas, por un conjunto de símbolos que nos recuerdan dónde están sus fuentes originantes. Impiden que perdamos la memoria y seamos unos desmemoriados. Los ciudadanos con memoria son libres, no son manipulables por los poderes económicos y políticos que desearían dejarnos a su merced.

                Leo en LA NUEVA ESPAÑA (26-4-2016) la intención del Ayuntamiento de Oviedo de crear una oficina de laicidad, que entre sus objetivos tendrá la de retirar símbolos religiosos de la ciudad. El Consistorio con la excusa de una mal entendida laicidad pretende hacer de los ovetenses unos desmemoriados.

                Occidente hunde sus raíces en Roma (derecho), Grecia (filosofía) y Jerusalén (judaísmo y cristianismo). La confluencia de estos tres factores ha sido el humus de nuestra civilización occidental. Sin ellos sería imposible hablar de derechos humanos, democracia, separación iglesia estado, igual dignidad entre mujeres y hombres  y un largo etcétera. El elemento catalizador que dio lugar a lo que hoy conocemos como Europa ha sido el cristianismo. Suprimir los símbolos religiosos, so pretexto de laicidad, es un burdo intento de esconder y  hacer olvidar lo que somos y cómo hemos llegado hasta aquí, con sus luces y sus sombras.

                La izquierda olvida, quizá por ignorancia, que sus fuentes nacen en la tradición judeocristiana. En el Desayuno Nacional de Oración de EEUU en 2011, el excmo. D. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno de España, leyó este texto del Deuteronomio: “No explotarás al jornalero, pobre y necesitado, sea hermano tuyo  o emigrante que vive en tu tierra, en tu ciudad; cada jornada le darás su jornal, antes que el sol se ponga, porque pasa necesidad y está pendiente del salario. Así no gritará contra ti el Señor y no incurrirás en pecado” (Dt 24, 14-15). En la Biblia, con la que rezamos millones de cristianos y judíos, hay infinidad de textos como éste. Ahí hunde sus raíces la lucha por la justicia, la libertad, la igualdad y la fraternidad.

                Ahora nos encontramos con la paradoja  de que la izquierda desea olvidar y hacernos olvidar de dónde viene, por prejuicio o por ignorancia, o por las dos cosas a la vez. Aprueba leyes de Memoria Histórica y quiere hacernos perder la memoria.

                Para terminar quiero citar a tres autores de sobra conocidos:

                “Todos somos hijos y esto nos reconduce al hecho de que la vida no nos la hemos dado a nosotros mismos sino que la hemos recibido”  (Francisco. Amoris laetitia)

Si nos bañamos el río Léteo (río del olvido), es que ya estamos muertos de una manera muy profunda, aunque no hayamos muerto físicamente”. (José Jiménez Lozano. Premio Cervantes).

                “No es difícil comprender, por tanto, que es precisamente el Dios de los cristianos que ha salvado a la Razón humana a lo largo de la historia de Occidente, y hasta qué punto tiene sentido afirmar que podrá seguir salvándola en los momentos impredecibles, pero inexcusables,…, ponga a la racionalidad históricamente conquistada ante el peligro de sus mayores desvaríos.” (Gustavo Bueno. Dios salve a la razón)

Juan Luis García Blanco

   
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