Vigilia Pascual

UNA NOCHE PARA PROCLAMAR LA VIDA
La hermosa celebración de la noche pascual de los cristianos es una fiesta que tiene una historia venerable. 
En realidad, el mandamiento de Jesús que ponemos en relación con la celebración eucarística (Haced esto en conmemoración mía), 
tenía que ver también con la celebración anual, sobre todo si se reconoce como contexto de la cena eucarística, la celebración 
pascual judía, que era una celebración anual. Además de esto, se puede tener en cuenta una motivación humana, generalizada 
culturalmente: en todos los ambientes humanos se ha hecho memoria anualmente de la muerte de los seres queridos. Imposible 
pensar que los seguidores de Jesús hubieran pasado por alto el memorial anual de la muerte del Maestro, seguramente desde el 
mismo año que siguió a dicha muerte.  Con todo, los testimonios explícitos que tenemos acerca de la celebración anual de una vigilia pascual se remontan propiamente al 
siglo II. Uno de ellos es un verdadero tesoro: se trata de la Homilía pascual de Melitón de Sardes, un Obispo del s. II, de la que se 
desprende la importancia de esta experiencia espiritual y sacramental de la Iglesia. En la noche de la Pascua cristiana se 
recordaba la pasión y la muerte de Jesús, las que eran comprendidas a la luz de las Escrituras del Antiguo Testamento, en 
particular, a la luz del éxodo y de la tipología pascual. Era ésta la oportunidad más apropiada para celebrar, además, la iniciación de los nuevos miembros de la comunidad. Con ella culminaba la gran fiesta. No se puede olvidar que no se celebraba más que una vigilia. 

   
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