Me gusta este lema que han elegido para el día de INFANCIA MISIONERA. Me gusta mucho.

Cuando uno dice gracias de verdad, lo hace con buena cara, con alegría y con gusto.

Lo contrario de gracia es desgracia, lo contrario de alegría es tristeza y lo contrario de gusto disgusto. Pero la gente de GESTO no sois de este último grupo; sois gente de primera: agradecidos, sonrientes y dispuestos.

¿En qué ocasiones  dice uno “GRACIAS”?

-Cuando ha recibido un regalo, una buena noticia, un premio, una felicitación. También cuando cae en la cuenta de la cantidad de regalos que recibimos todos a diario casi sin notarlo.

Tengo un amigo que con mucha frecuencia me hace pensar; se llama Manuel, y hace unos días de repente, me dijo:

-Xavier, ¿has caído en la cuenta de que el agua que bebemos ahora es la misma que había en la tierra cuando la creó Dios y que sigue limpia? Yo nunca lo había pensado.

-Y mira –siguió diciéndome- que desde entonces la hemos ensuciado millones de veces durante miles y miles de años. Pues vuelve de nuevo a caer limpia  del todo. ¡Claro! Si no caes en la cuenta de las cosas no das gracias. 

-¿Y el mar? Mira que le echamos porquería por todas partes, y ahí lo tienes limpiándose él solo para que lo disfrutemos en verano, para que naveguemos por él y se multiplique la pesca.

En esta vida no podemos vivir distraídos: el aire es gratis, el sol es gratis, la lluvia también; el mar no nos cobra por navegar por él en todas direcciones. A los árboles no les pagamos sus frutas, ni a los pájaros les agradecemos que canten sin cobrar; y así mil cosas. Dios da sus cosas gratis.

UN NIÑO DE INFANCIA MISIONERA, SIEMPRE DICE GRACIAS. Se entera de lo que pasa y se hace agradecido.

¡Y los padres, los hermanos y los abuelos; los compañeros, los profesores, los juegos, los inventos, la naturaleza, la gente buena, las misiones y los misioneros, las diferentes razas de la tierra, la música, el baile, los idiomas…!

Cuando acabes de leer esta página dile Dios muchas veces: “GRACIAS, SEÑOR”; ¡qué bien has hecho todo! Quiero ayudarte a cuidar de la tierra y de la gente”.

 

Por Xavier Ilundain

   
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