Los cristianos se vuelcan con los rohingyas perseguidos en Myanmar

La actual crisis ha puesto en el ojo del huracán a Aung San Suu Kyi, consejera de Estado birmana y dirigente de facto del país. Muchas voces han criticado que la ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1991 por su lucha por la democracia no haya condenado con firmeza la violencia

La Iglesia de Pakistán ha condenado sin paliativos los ataques en Myanmar (antigua Birmania) contra el pueblo rohingya y ha mostrado su solidaridad y cercanía con esta minoría musulmana.

En un comunicado, los obispos pakistaníes piden a la comunidad internacional y al gobierno de Pakistán que inicien «un diálogo con el ejecutivo de Myanmar para defender los derechos humanos de los rohingya y permitir que las organizaciones humanitarias tengan acceso y puedan llevar ayuda a las comunidades afectadas».

Todos los creyentes deben alzar su voz por la humanidad, en defensa de este pueblo inocente

Asimismo, subrayan la necesidad de apoyar los valores de la convivencia y la tolerancia y aseguran su «intensa oración por la seguridad y bienestar de los musulmanes rohingya, esperando que se pueda encontrar una solución pacífica lo antes posible».

El pasado 25 de agosto el Gobierno de Myanmar, en respuesta a varios ataques coordinados contra puestos de policía cometidos por el autodenominado Arakan Rohingya Salvation Army (Arsa), entró en varias aldeas del Estado de Rakhine con población musulmana de etnia rohingya lo que desató un éxodo masivo hacia el vecino Bangladés.

En el texto, firmado por presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán y por el presidente de la Comisión Nacional Justicia y Paz, la iglesia instan a la líder Aung San Suu Kyi –consejera de Estado birmana y dirigente de facto del país– a ser un «faro de la paz y ha garantizar los derechos del pueblo rohingya» y apelan al Gobierno democrático de Myanmar para que «cesen inmediatamente todas las operaciones militares en el estado de Rakhine».

La Premio Nobel de la Paz en el ojo del huracán

La actual crisis ha puesto en el ojo del huracán a Aung San Suu Kyi. Muchas voces han criticado que la ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1991 por su lucha por la democracia no haya condenado firmemente la violencia contra la minoría musulmana. Aung San Suu Kyi ha llegado a asegurar desconocer por qué huyen los rohingyas.

El cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de la diócesis de Yangon (Myanmar), ha afirmado que «ahora ella es parte del Gobierno, es una líder política. Ciertamente debería haberse pronunciado».

Sin embargo, el cardenal Bo también ha reconocido que su posición es difícil por lo frágil que es la incipiente democracia birmana. Los militares que hasta 2015 gobernaban el país todavía controlan ministerios clave como los de Defensa, Interior y Fronteras. Suu Kyi –ha explicado el arzobispo de Yangon– «está caminando sobre la cuerda floja. Ya hay fuerzas oscuras clamando para que vuelva el gobierno del Ejército», como ya ha ocurrido otras tres veces en la historia del país. «Estigmatizarla y atacarla en los medios no es una solución a largo plazo. Un paso en falso hará que salga del Gobierno y eso sería el fin de los sueños de democracia».

Condena de los anglicanos

También la iglesia anglicana, a través del obispo Humphrey Peter Sarfaraz, ha criticado «el brutal genocidio de la comunidad musulmana de los rohingya en Myanmar» y ha pedido que «los musulmanes oprimidos puedan obtener la nacionalidad».

El gobierno birmano «no defiende la causa de los derechos humanos y no tiene derecho a tratar a los musulmanes como animales y a humillarlos». «Todos los creyentes deben alzar su voz por la humanidad, en defensa de este pueblo inocente», ha añadido.

Cáritas Española se vuelca con los rohingyas

Ante esta situación, Cáritas Bangladés ha hecho una llamada de emergencia para atender a los rohingyas que llegan al país huyendo de la persecución. Cáritas Española ha dado una respuesta inmediata a esta petición y ha enviado 100.000 euros para financiar un plan de emergencia de 30 días de duración y socorrer así a 70.650 personas ubicadas en el distrito fronterizo de Cox’s Bazar, en las áreas de Ukhiya y Teknaf.

Esta primera intervención humanitaria de la red Cáritas en el terreno se concentrará en la distribución de alimentos y artículos de primera necesidad, fundamentalmente.

Fuente: Alfa y Omega/Agencias

   
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