Tu compromiso mejora el mundo

Hoy, no está de moda hablar del compromiso. Para muchos, la preocupación por los demás se considera como algo trasnochado. Pero el compromiso en favor de los más débiles y por la transformación del mundo, es la más noble expresión de nuestra dignidad, de nuestra responsabilidad y solidaridad.

Para los cristianos, el compromiso caritativo y social nace de la fe en la Trinidad. Desde esta configuración con Cristo, os proponemos un cuádruple compromiso:

  1. 1.Vivir con los ojos y el corazón abiertos a los que sufren: “la pobreza nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión (…), el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio, la miseria y la migración forzosa”.
  2. Cultivar un corazón compasivo: La multiplicación de los problemas pueden saturar nuestra atención y endurecer nuestro corazón. Frente a la tentación de la indiferencia debemos cultivar la compasión y la misericordia,
  3. Ser capaces de ir contracorriente: podemos seguir la corriente de quienes permanecen instalados en los intereses personales o podemos vivir como personas comprometidas al estilo de Jesús, actuando contracorriente y poniendo los medios para que los intereses económicos no estén nunca por encima de la dignidad de los seres humanos y del bien común.
  4. Ser sujeto comunitario y transformador:Los cristianos estamos llamados a ser agentes de transformación de la sociedad y del mundo, pero esto sólo es posible desde el ejercicio de un compromiso comunitario,

La Doctrina Social de la Iglesia nos dice que la caridad es transformadora. La acción caritativa no es mera asistencia. La caridad, además de ofrecer los gestos más simples y cotidianos de solidaridad, promueve el desarrollo integral de los pobres y coopera a la solución de las causas estructurales de la pobreza. Nuestra caridad no puede ser meramente paliativa, debe ser preventiva, curativa y propositiva.

   
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